Ayuda-T Pymes, crecimiento firme y sólido

¿Cómo puede haberse convertido una pequeña asesoría online como era Ayuda-T Pymes en sus inicios en una de las asesorías más importantes y con mayor reputación de España? La respuesta es fácil: mucha ilusión, una vocación al cliente sin límites y profesionalidad máxima como piedra angular de cualquier servicio prestado.

Todo buen gran negocio nace de una pequeña idea, de una pequeña idea que poco a poco va adquiriendo forma hasta que logre ver la luz y desarrollarse hasta ese gran proyecto. Después, en muchas ocasiones ese gran proyecto se torna en un consolidado negocio, en un ente empresarial con gran presente y mejor futuro, pero nada de esto sería posible si esa pequeña idea no hubiese estado acompañada desde sus inicios, y siguiese acompañada, por toneladas de ilusión.

La ilusión, la dedicación, la pasión por la idea convertida en negocio es el elemento básico y esencial, es la gasolina, la energía, la fuerza que todo lo hace girar y desde la que todo es posible. La ilusión es la que logra vencer los malos momentos, la que encuentra soluciones a los problemas y la que nos impulsa a levantarse, a mejorar y a avanzar cada día.
2013-10-15 11 26 03
La ilusión es un elemento básico por supuesto, pero de poco serviría si la misma no se acompañase de grandes dosis de profesionalidad y de vocación de servicio al cliente, pues como bien dice el ya clásico dicho “la potencia sin control no sirve de nada”. Dicho de otro modo, ilusión, potencia, fuerza, pero acompañado de rigor, profesionalidad y servicio.

Profesionalidad para saber siempre dar las mejores soluciones al cliente, profesionalidad para garantizar la calidad de todo lo que se hace y para diferenciarse de la competencia, profesionalidad para muchas cosas, pero profesionalidad al fin y al cabo para satisfacer a todos los clientes. Y eso conduce a la vocación de servicio al cliente, del enfoque completo al mismo, el cliente es el centro de todo, es por el que todo nace y todo muere, es el principio y el fin de todo, en definitiva es por aquel por quien nació la ilusión, es el que hace girar la rueda cada día.

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