Tratamiento adicciones Madrid – breve introducción al tema

Cuando pensamos en conductas adictivas, lo que usualmente nos viene a la mente es una persona que consume drogas o estupefacientes, que sabemos que causan dependencia física y psicológica. La verdad es que cualquier asunto que domina la capacidad de tomar decisiones o voluntad de un individuo puede convertirse en un problema que requiera tratamiento adicciones Madrid.

Vivir con una adicción es como querer manejar un vehículo desde el asiento del copiloto. Se sabe que hay que hacer, pero es imposible ejecutar las tareas pertinentes. Así este mal toma el control de los pensamientos, sentimientos y quehaceres del adicto para obligarlo a procurar lo deseado, sin importarle las consecuencias.tratamiento adicciones madrid

En los casos más graves estos seres cometen acciones ilegales, aunque estén claros de que podrían terminar en prisión, se alejan de sus amigos y familiares y hasta ponen en riesgo su propia existencia al perder el sentido de la realidad. Sin mencionar el impacto negativo que esto podría causarles en el área laboral, salud, economía, por nombrar unos pocos.

Hay señales de que alguien está pasando por un trance de adicción, cuando se observa:

  • Modificación de los hábitos y pérdida de interés en anteriores pasatiempos.
  • Variaciones extrañas en el peso y en el humor.
  • Reacciones exageradas si cualquiera sospecha lo que sucede y se lo comenta.
  • Dificultad para descansar.
  • Conductas ansiosas o depresivas.

Aparte de las ya mencionada, las adicciones más comunes son a:

  • Sustancias como el alcohol y el tabaco. El primero es quizás el producto de mayor consumo aparentemente inocente pero con el máximo potencial de daño.
  • Actividades como los juegos de azar (ludopatía), que causan serios descalabros a la situación económica.
  • Sin moverse del hogar: videojuegos y la navegación por Internet. Aquí también podríamos incluir el móvil. La persona es sencillamente incapaz de controlar la interacción con una pantalla.
  • Relaciones negativas o al sexo.

En cualquier caso la única forma posible de salir de esta condición es que la víctima quiera hacerlo. Nadie puede ser obligado a rehabilitarse. Debe ser capaz de solicitar la ayuda abiertamente y aceptarla. Y finalmente, tiene que recurrir a un ente profesional que lo someta a un método particular y personalizado de recuperación.

 

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