¿A dónde nos desplaza la violencia?

En México la violencia y el crimen son asuntos cotidianos, tan cotidianos que los mexicanos están acostumbrándose a pasar procesos de desplazamiento con tal de salvar sus vidas y ante la amenaza de los delincuentes.

En menos de diez años al menos 300 mil personas en el país fueron desplazadas como producto de la violencia, tuvieron que cambiar su residencia y dejar incluso pueblos enteros en el abandono, debido a que se perdió toda noción de ley y los grupos criminales tomaron el control total de esas zonas.

Claro que la delincuencia no llegó sola, junto a ella la corrupción del gobierno ha hecho su mina de oro a costa de la tranquilidad de muchos mexicanos.

Chiapas es un buen ejemplo de lo anterior. Ahí mismo una comunidad indígena de al menos 40 miembros fue desplazada, literalmente arrancada de sus tierras debido a que un grupo de personas los amenazó y amedrentó con violencia para que se fueran de ahí.

Por supuesto que el gobierno de Manuel Velasco nada ha hecho hasta ahora por devolver las tierras a sus dueños e imponer la ley contra los responsables del hecho.

Chihuahua es el estado con más desplazados en todo el país, al menos 140 mil personas que han dejado casas, empleos y escuelas debido a que la amenaza del narco es fuerte y no tiene para cuándo detenerse.

Jalisco, Michoacán, Guerrero, Durango y Sinaloa también tienen fuertes fenómenos de desplazamiento que afectan desde pequeñas comunidades a pueblos enteros, que poco a poco se convierten en ciudades fantasma.

La situación es insostenible, pero ahí la responsabilidad es del gobierno federal y de los gobiernos estatales que no han sabido por un alto total a los criminales y han permitido que éstos se planten incluso en contra de la vida de los ciudadanos.

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